Dicen que cuando uno muere, su vida será proyectada en segundos antes de dar el ultimo aliento. Serán bloques cortos, seguramente rapidos, apenas perceptibles...pero serán esos momentos que te marcaron la vida.
Estoy segura que en uno de esos momentos proyectados estaré nadando bajo el Golfo de California frente al gran tiburón ballena. Lo voy a recordar abriendo sus fauces, dirgiendose hacia mi, nadando de forma pacifica y luego pasar a un lado, con su aleta perceptible, esa que tantas veces me dio miedo encontrar en el mar. Sus manchas blancas en su parte superior, su cola que sirve como timón...para luego perderse en las profundidades del mar. Luego mi respiración acelerada, de esas que no puedes controlar entre miedo y emocion...La vista empañada por un visor mojada de agua salada. Las piernas que no responden por los nervios, la marea turbia, el miedo cuando se mira por encima de la superficie para encontrarte con solo mar.
De frente a esa maquina animal, me sentí tan indefensa pero ese animal me respetó, y solo me miró y pasó a un metro de mi agradeciendo tambien el respeto a su valiosa vida animal.
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